Helgoland, a unos 50 kilómetros al norte del territorio alemán, es una isla con su propia y turbulenta historia. Estuvo controlada por Dinamarca, Reino Unido y después Alemania a partir de 1890. Fue utilizada como base naval alemana en las dos guerras mundiales.
Cuenta la historia que esta lista ha estado habitada desde tiempos prehistóricos ya que arqueologos han han encontrado herramientas de pedernal en el fondo del mar que rodea la isla.
La historia “mas reciente” se remonta, sin embargo, al año 697, fecha en el que el último rey de Frisia, Radbod, se retiró a este lugar tras sufrir una derrota ane los francos.
Unos 600 años más tarde (en 1.231) la isla aparece como propiedad del del rey Valdemar II de Dinamarca. Desde entonces y hasta 1714 la propiedad de la isla cambió varias veces entre Dinamarca y el ducado de Schleswig e incluso durante un corto periodo de tiempo estuvo bajo el control pasó a la ciudad hanseática de Hamburgo.
En agosto de 1714 la isla fue conquistada por Dinamarca y en 1807 tomada por el Reino Unido durante las Guerras Napoleónicas, con el objetivo de usarla para romper el bloqueo continental decretado por Napoleón contra Inglaterra.
El Reino Unido cedió la isla a Alemania, dentro del tratado de Heligoland-Zanzíbar, en 1890 a la vez que abandonaba sus intereses en Madagascar a favor de los franceses, a cambio de que estos abandonaran sus pretensiones sobre la isla de Zanzíbar.
Bajo el Imperio Alemán, la isla se convirtió en una gran base naval, y durante la Primera Guerra Mundial la población civil fue evacuada al continente. La primera batalla naval de la guerra tuvo lugar cerca de Heligoland en el primer mes de la guerra. Los isleños volvieron en 1918, pero durante periodo nazi la base naval fue reactivada.
Durante la Segunda Guerra Mundial los isleños permanecieron allí. El 19 de abril de 1945 más de mil bombarderos aliados atacaron la isla arrasándola a su paso. La población civil se protegió en refugios rocosos, de forma que la mayoría de los 128 muertos eran miembros de las baterías antiaéreas. La isla fue evacuada la noche siguiente. Hay que mencionar que en la isla Düne se instaló una pista de aterrizaje con dos pistas, en cruz, para aprovechar el viento reinante en la zona.
Desde 1945 a 1952 las islas, cuyos habitantes habían sido previamente evacuados, fueron usadas como campo de tiro de la R.A.F. El 18 de abril de 1947, la Marina Real británica detonó 6.800 toneladas de explosivos con la intención de demoler las instalaciones militares de la isla, que incluían una enorme red de fortificaciones, posiciones de artillería y refugios para submarinos.
La teoría de que la detonación tenía como objetivo la destrucción de la isla, aunque todavía sigue siendo popular en la zona, fue desmentida por Rene Leudesdorff. El efecto sísmico de la titánica explosión (llamada Big Bang por los expertos), una de las mayores no nucleares de la historia moderna, permitió efectuar todo tipo de sondeos sísmicos desde las estaciones sismológicas del Norte de Europa, llegándose a publicar varios estudios geológicos y sismológicos. El 29 de febrero de 1952 la isla fue devuelta a las autoridades alemanas, que tuvieron que limpiar una considerable cantidad de municiones sin detonar y reconstruir las casas antes de que la isla pudiera ser habitada de nuevo.
"Lange Anna".
En la actualidad la isla es un lugar de vacaciones y goza de exenciones de impuestos, por lo que una buena parte de la economía de la isla se basa en la venta de cigarrillos, bebidas alcohólicas y perfumes a los turistas que visitan la isla. La isla se encuentra fuera del área del Tratado de Schengen. Sus habitantes son étnicamente frisones y hablan, junto con el alemán, una variedad distintiva del idioma frisón.
En tiempos recientes se han construido unos diques rompeolas en su parte norte, no sólo para servir de fondeadero, sino para evitar que la violencia de los temporales del Mar del Norte erosionen la parte norte de la isla; también se ha restaurado un poco la base norte de la isla utilizando hormigón coloreado.
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