A partir del primer domingo de Adviento, casi todas las ciudades alemanas inauguran sus mercadillos de Navidad.
En pleno casco antiguo, se reparten decenas de pequeños quioscos de madera dedicados a la venta de productos artesanales, decoraciones de Navidad, juguetes, vinos calientes, galletas y especialidades locales. Música y coros de niños contribuyen con sus cantos a crear este ambiente de fiesta.
Cada invierno, personas de todas las generaciones se encuentran en estos mercados para compartir momentos agradables en compañía de amigos, compañeros de trabajo o familiares, desde el primer día hasta el mismísimo momento de desmontar los quioscos (entre le 22 y el 24 de diciembre).
Sólo falta la nieve, que cuando llega, aumenta más si cabe la sensación de estar viviendo un momento mágico.
Los mercadillos más famosos son los de Núremberg, Dresde, Stuttgart, Colonia y Bremen... pero cada ciudad y pueblo de Alemania cuenta con al menos un mercadillo navideño.
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